Comenzó el 14 de diciembre de 2019, cuando iniciamos ofreciendo clases a domicilio para perros y sus familias. Con mucho amor, compromiso y dedicación, fuimos creciendo poco a poco, ganándonos la confianza de quienes creyeron en nuestro trabajo desde el primer momento.
Con el tiempo, se presentó la oportunidad de abrir nuestra primera sede física, ubicada inicialmente en una escuela urbana dentro de la ciudad. Allí dimos un gran paso, fortaleciendo nuestros servicios y creando un espacio pensado para el aprendizaje, el cuidado y el bienestar de cada peludito.
Nuestro equipo acompaña a cada mascota con responsabilidad, cariño y actividades que fortalecen su comportamiento y confianza.
Gracias al crecimiento de nuestro proyecto y al deseo de brindar una experiencia más natural, amplia y tranquila, transformamos nuestra sede en una escuela campestre, un lugar diseñado para que los perros puedan aprender, jugar, socializar y disfrutar en un ambiente seguro, familiar y lleno de cariño.